Seámoslo policéntricos, seámoslo siempre


Una de las discusiones más comunes en mi experiencia docente gira en torno a la congestión vehicular y las horas hombre perdidas en el tráfico. Durante una clase, un alumno hizo el comentario frecuente “es que La Molina solo tiene dos salidas” para lo cual respondí “pero, ¿Qué pasaría si no tuvieras que salir de La Molina?"

Un reporte del año 2016 del Observatorio Lima Como Vamos informa que, por cuestiones de trabajo y estudios, cada día el 11.9% de la población de Lima Metropolitana se dirige al Cercado de Lima mientras que Miraflores, Santiago de Surco y San Isidro reciben 6.7%, 6.3% y 5.8%, respectivamente. (Lima Como Vamos, 2016, p. 10Esto representa un total de 3 millones de personas (el 30.7% de nuestra población) desplazándose todos los días a distritos que no se encuentran tan lejos entre sí; con esta realidad, ¿Cómo esperamos no tener congestión vehicular? Para los limeños, el desplazarse por la ciudad existe de manera implícita con casos de personas que demoran hasta 4 horas diarias en llegar e irse de sus trabajos.

Este mes la Municipalidad de la Molina anunció, como solución a estas únicas dos salidas, la construcción del viaducto del Cerro Centinela bajo la modalidad de obras por impuestos. La obra, definida como "moderna y sostenible" (Municipalidad de La Molina, 2014, parr. 11), facilitaría la conexión con Santiago de Surco comenzando en la Alameda Corregidor, excavando un túnel debajo del Cerro Centinela y techando El Derby con un paso elevado hasta Manuel Olguín aliviando (supuestamente) la salida del distrito en un 50%. ¿Como algo sostenible puede empoderar un medio tan insostenible como el automóvil privado? Además, si agregamos argumentos como los espacios residuales e inseguros que esta obra ocasionará y a la poca población que beneficia, pareciera que nuestra percepción de modernidad se encuentra tergiversada.

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“Construir más carriles para prevenir la congestión es como un hombre gordo que se afloja el cinturón para prevenir la obesidad" es una frase muy popular en nuestro medio basada en un artículo escrito por el planificador urbano Lewis Mumford en 1955 para la revista New Yorker. Sesenta años después, sin embargo, seguimos haciendo exactamente lo mismo al construir más carriles como si esto fuera a solucionar un problema estructurante que nos ha acompañado durante las últimas décadas, en lugar de planificar nuestra ciudad para reducir los desplazamientos.

Sin desestimar el (esperado) Sistema de Transporte Público Integrado y otras propuestas igual de importantes, me gustaría ahora introducir el concepto de la centralidad urbana que podemos entender mejor mediante un ejemplo. Ubiquémonos en el Ovalo Monitor donde hace 75 años se fundó el Golf de Los Inkas, 25 años después la Universidad de Lima, casi llegando al nuevo milenio abrió el Jockey Plaza y hace un par de años fue construido Patio Panorama. En el transcurso también aparecieron las academias de inglés, otros edificios de oficinas, el colegio Roosevelt, la clínica San Felipe y el Wong de Camacho. Imaginemos entonces, una persona que trabaja, estudia, compra y básicamente existe en estos lugares y solo debe desplazarse algunas cuadras peatonalmente (o vehicularmente si es requerido) para cualquier actividad. Esto es algo que conocemos como centralidad, un ámbito de la ciudad con alta concentración de servicios públicos, actividades económicas y equipamientos, de fácil acceso y con un rol protagónico en el funcionamiento urbano. En algunos casos son planificadas por instrumentos de planificación urbana y en otros, como en el caso del Óvalo Monitor, nacen por la especulación inmobiliaria natural del sector privado y esta es la razón por la que su consolidación ha demorado tantas décadas.

Ahora imaginemos que estas centralidades se ubican en distintas partes de Lima Metropolitana con una capacidad interdistrital creando una red policéntrica de usos mixtos. Partiendo de esto, nuestro movimiento por la ciudad se vería reducido considerablemente dejando los desplazamientos largos solo para acceder a servicios especializados como visitar un museo, una embajada o ir al aeropuerto. Es cierto, también, que un usuario finalmente tendrá otros motivos para elegir donde trabajar o estudiar que escapan a la materia física urbana, pero al otorgar la infraestructura necesaria para reducir los desplazamientos estamos creando una oportunidad para elegir actividades cercanas y peatonales pues pareciera que a veces nos olvidamos si la ciudad le pertenece a los carros o a las personas.


👋
No escribía en el blog hace varios meses, pero agradezco muchísmo a todos los nuevos seguidores. Les cuento que ahora también tenemos Instagram @innovacionurbana donde publico otro tipo de contenido así que los invito a seguirlo también :)

Saludos,

Flavio 👽

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